Memoria Descriptiva del Proyecto
En la parte más llana de una loma entre dos cañadas, la casa se desplanta en un solo piso. Aquí el clima es más caluroso que lo que se cree cuando se habla de Valle de bravo. La vegetación es más agreste y seca, con árboles caprichosos y de porte bajo. El paisaje y sus colores son la inspiración para los materiales. Los muros de concreto toman el color de la tierra y los techos de madera negra crean una luz interior contrastante. Dejando ver entre sus muros el perfil de los cerros cercanos, una plaza de gravilla flanqueada por dos volúmenes, vestibula y dirige al visitante al acceso principal al final de ésta. Un zaguán, separa el área social del área privada abriéndose por completo a la plaza y atravesando la nave central a dos aguas. Adosado a ésta, un cuerpo de techos planos —donde la madera negra ha servido de cimbra — dos recámaras se unen al estar familiar por un pasillo con desniveles descendientes que remata en la recamara principal, de mayor altura con una vista privilegiada hacia la cañada. Al abrir todas las ventanas del salón principal y atravesar este desde la plaza hasta la terraza, se encuentra un árbol bajo y expresivo. Que resistió todo el proceso de obra y excavaciones, este espino, símbolo del paisaje mismo, articula el espacio exterior de la casa y le ofrece ahora su sombra a la familia, que en su honor le ha dado nombre a su casa.
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