Memoria Descriptiva del Proyecto
El punto de partida fue una pregunta aparentemente simple: cómo acomodar de manera lógica los componentes de un programa mixto, comercio, estacionamiento, vivienda y amenidades, sin que ninguno compita con los demás ni comprometa la calidad del conjunto. El comercio, de manera natural, pertenece a la avenida. El estacionamiento, por tanto, se colocó detrás. Estos dos componentes juntos generan un basamento que eleva la vida residencial por encima de la lógica vial. Pero ahí surgió la tensión central del proyecto: el basamento corre oriente-poniente siguiendo la geometría del predio, mientras que los departamentos, para orientarse correctamente al norte y al sur, debían disponerse de manera perpendicular. El edificio no podía simplemente apilarse. La respuesta fue separar los dos cuerpos habitacionales, norte y sur, y convertir lo que en cualquier otro edificio habría sido un pasillo de distribución en algo completamente distinto: un gran vacío vertical a múltiples alturas, dinámico, atravesado por puentes que conectan los dos cuerpos en niveles alternados. Ese espacio es de todos. Las amenidades no se relegaron a una azotea ni a un podio: ocurren ahí, suspendidas, en movimiento, entre los departamentos. El resultado es un edificio de 12 niveles con 104 departamentos de 2 y 3 recámaras, 6 penthouses y 25 amenidades, sobre un basamento que integra comercio, oficinas con terrazas privadas y 311 cajones de estacionamiento en tres niveles y un semisótano resuelto en medios niveles. La superficie total construida es de 33,085 m². Lo que parecía un problema de ordenamiento se convirtió en el concepto: la separación genera el espacio más generoso del proyecto.
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