Memoria Descriptiva del Proyecto
Domus parte de un concepto preciso: una antigua fábrica de ábacos asiáticos. Cientos de ábacos de madera flotan sobre el salón principal conformando un candelabro monumental que, por su forma y materialidad, transmite movimiento y enmarca la barra central ovalada como corazón del espacio. El proyecto forma parte de una serie de restaurantes con identidad compartida, pero cada uno concebido como una experiencia irrepetible. El reto fue mantener un hilo conductor entre ellos sin sacrificar la singularidad de cada lugar, invitando al comensal a recorrerlos todos y descubrir en cada visita una sensación distinta. El diseño se construye desde la colaboración entre arquitectura y arte. Placas de acero en bruto, varillas oxidadas exprofeso, sobrantes de tablaroca y espejos fueron intervenidos por artistas locales, convirtiendo cada superficie en una pieza artesanal única. Los acabados de láminas de acero y madera fueron trabajados con sopletes, ácidos y piedra para generar texturas que se descubren al acercarse y se disfrutan al tacto. El vestíbulo recibe al comensal con un mueble de recepción elaborado con más de 3,800 palillos de sushi pintados e incrustados, de trazo orgánico. Su respaldo es un cristal ahumado intervenido con palillos negros que representan mapas de ciudades asiáticas. La barra central, construida en concreto y escombro de la propia obra, fue labrada artesanalmente para lograr un aspecto envejecido que dialoga con las columnas intervenidas en diferentes tonalidades de azul. La iluminación es el elemento estructurante del ambiente: diseñada para revelar texturas, intensificar materiales y transformar la atmósfera según la hora del día. El resultado es un espacio que desconecta del exterior y sumerge al comensal en un mundo construido desde la experimentación material, el arte y la precisión artesanal.
Otros Proyectos