Cerrar

La Península de Yucatán es uno de los puntos geográficos a nivel mundial con mayores posibilidades en temas eólicos.

Yucatán se encuentra en una latitud y longitud donde los vientos predominantes soplan de componente Este, Este-Noreste y Este-Sureste en promedio, debido a la diferencia de presión que existe entre la alta de Las Azores sobre el Atlántico, y la zona de convergencia intertropical al norte del Ecuador.

La brisa se genera por la gran diferencia de temperatura que llega a existir entre la planicie de la península y el océano, en este caso el golfo de México. Cuando las temperaturas son muy altas por la tarde el aire asciende debido a que es más liviano. Al ascender deja un vacío por debajo de él, que obligatoriamente tiene que ser rellenado por aire a su alrededor para encontrar el equilibrio.

En este caso, el único aire con el que se cuenta es el que viene del mar y entra por las costas de Campeche, Yucatán y Q. Roo. De esta manera, en varias ocasiones, después del mediodía hay un refrescamiento en las temperaturas y un cambio en la dirección del viento, mayormente del noreste, con velocidades que a veces pueden ser también de importante magnitud.

“Esta condición es normal en Yucatán y debido a esta circunstancia se adoptó el uso de las veletas hace muchos años.”

Utilizamos los factores que predominan en el contexto con mayor interés por el comportamiento de la brisa para usarla como una herramienta y no como una condicionante, entendiendo su velocidad, dirección, temperatura y promedio a lo largo del año, y de igual forma evolucionar en contra de las tipologías comunes en la zona.

A partir de un análisis de la dirección del viento supimos que el ángulo promedio anual en el cual circula es de 45 grados y propusimos girar elementos de la estructura para no generar vacíos al pensar en colocarnos perpendiculares al mar, tal como se encuentran todas las construcciones en la costa mar, y en consecuencia fueron rotados para permitir el paso fluido del viento y generar túneles de aceleración.

La ventilación sólo funciona cuando tiene la capacidad de pasar sin algo que la frene y a lo que llamamos “ventilación cruzada“, por lo tanto, se propone en cada punto de cruce o intersección elementos flexibles que puedan reaccionar según la hora, día o mes del año y seguir generando el control de la velocidad y cantidad que se requiera y así el control de temperatura interior.

La casa pretende ser una experiencia sensorial completa: SENTIR, VER y USAR. El flujo constante del aire a cualquier hora del día permite llegar a un punto de confort interno con una climatización natural y el menor uso de energía. La brisa es controlada y regula la temperatura interior.

Se usaron elementos de control del viento como mallorquinas, muros perforados y ventanas corredizas, los cuales se abren, dominan, cierran o dosifican tanto la brisa del noreste como el viento del sureste por las mañanas. Estos elementos igualmente permiten controlar la interacción entre las áreas sociales y privadas con la flexibilidad de reaccionar según la actividad a realizar.

La casa rompe con los esquemas comunes de las “casas de playa”, volviéndose un integrante silencioso, coexistiendo y exaltando el contexto y sus factores y no compitiendo contra este.

 

MX117
Nombre de la obra: La Rana
Clasificación: A. Vivienda unifamiliar
Año: XVI BNAMX
Estado: Yucatán
Autoría del proyecto: Arq. José Roberto Díaz Braga / Arq. Roxana del Rosario Cardeña Méndez / Ing. Sergio Canto Payan
Despacho: EURK Buildesign
Colegio: Colegio Yucateco de Arquitectos AC
Fotografía: Tamara Uribe Manzanilla

Otros Proyectos