Memoria Descriptiva del Proyecto
El Museo Interactivo (MiBIMBO), ubicado en el Centro Histórico de la CDMX, se inserta como una intervención contemporánea dentro de un edificio representativo de la década de 1960 Arq.Ramón Marcos Noriega, y su destacada celosía de Herbert Hofmann-Ysenbourg, situado en la calle Isabel la Católica. El proyecto parte de la reutilización adaptativa de un inmueble parte catalogado por el INBA. Sufrió un colapso de sus 7 pisos superiores tras el sismo de 1985, quedando solo 5 niveles en pie. Se interviene respetando su presencia urbana y valor histórico, mientras se transforma su interior para albergar un programa museístico innovador. Desde el punto de vista arquitectónico, la intervención se centra en la adecuación de planta baja, el mezanine y su plaza, integrando aproximadamente 3,000 m² de superficie, los cuales más de 1,600 m² corresponden a áreas expositivas. La estrategia proyectual privilegia la flexibilidad espacial y la circulación continua, permitiendo un flujo eficiente de hasta 500 visitantes simultáneos. En términos museográficos, el museo propone una narrativa interactiva que combina tecnología digital, dispositivos inmersivos y elementos tradicionales, articulando contenidos históricos, industriales y sociales vinculados a la cultura panificadora. El diseño museográfico, desarrollado por Sietecolores, enfatiza la experiencia sensorial y educativa mediante exhibiciones participativas que conectan memoria y contemporaneidad. El enfoque sostenible del proyecto se manifiesta tanto en la reutilización del edificio existente como en la incorporación de paneles solares, parasoles, aislante en fachadas, planta de tratamiento, implementación de materiales netcero. Asimismo, el museo se vincula con programas de conservación, reforzando su impacto social. En materia de accesibilidad, el diseño contempla la inclusión universal mediante recorridos claros, espacios amplios y recursos interactivos que facilitan la comprensión para distintos públicos, consolidándose un espacio incluyente dentro del tejido histórico. Finalmente, la restauración se logra un equilibrio entre preservación y contemporaneidad, revitalizando un edificio del siglo XX.
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