Memoria Descriptiva del Proyecto
ARTEO es una instalación efímera de arte vivo donde la arquitectura, la danza, la música y la emoción se fusionan en una experiencia sensorial colectiva. En un contexto donde el diseño ya no se limita a lo visual, el proyecto propone una nueva forma de habitar el espacio: sentirlo, activarlo y transformarlo. Más que un pabellón terminado, ARTEO es una obra en constante cambio durante tres días. Aquí, el visitante deja de ser espectador para convertirse en autor. Al ingresar, los sentidos despiertan entre música, penumbra, humo, reflejos y aromas que construyen una atmósfera inmersiva y casi ritual. En el centro de la experiencia, bailarines en movimiento se convierten en «brochas vivientes». Los usuarios, utilizando jeringas cargadas de pintura, lanzan color sobre sus cuerpos mientras ellos responden con danza y movimiento, extendiendo la pintura sobre el espacio y recreando un gran lienzo colectivo en tiempo real. Cada gesto, impacto y desplazamiento transforma la instalación, generando una obra irrepetible creada entre público y performers. Aquí, la pintura nace del instante y el cuerpo se convierte en lenguaje. Arquitectónicamente, el pabellón se concibe como un cubo de madera carbonizada que envuelve esta experiencia viva. El visitante asciende a una plataforma elevada para observar la creación desde una perspectiva distinta, mientras una cubierta reflejante suspendida deja entrever sombras y movimientos desde el exterior, despertando curiosidad e invitando a entrar. El humo emergiendo entre las aperturas del volumen acentúa el carácter místico del espacio. ARTEO no contiene el arte: lo activa. Es una arquitectura que vibra, conecta y respira con quienes la recorren. Porque la arquitectura no solo se construye y se habita: se siente.
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