Memoria Descriptiva del Proyecto
El Parque del Jaguar entiende el territorio como un espacio público donde el patrimonio cultural y natural forman parte de una misma condición. Más allá de preservar únicamente la zona arqueológica, el proyecto reconoce el paisaje (la selva, los manglares, los riscos y la relación con el Caribe) como parte fundamental de la memoria colectiva del sitio. El parque protege más de 1,000 hectáreas mediante una estrategia de conservación ambiental, movilidad sustentable e infraestructura de bajo impacto que busca ordenar el acceso al territorio sin desvincularlo de su historia. El proyecto plantea así una nueva manera de entender lo patrimonial: no como un objeto aislado, sino como un sistema donde naturaleza, arqueología, comunidad y vida cotidiana se entrelazan. La Puerta Centro conecta con el Tren Maya mediante senderos inmersos en la vegetación y un acceso urbano que incorpora el Museo de la Costa Oriental (Mudeco), encargado de resguardar y transmitir la memoria histórica del sitio. La Cocina de Humo recupera prácticas vinculadas a la gastronomía regional y convierte la cultura alimentaria en parte activa de la experiencia pública. Por su parte, la Puerta Sur establece un umbral entre ciudad y paisaje natural desde su torre-mirador, mientras la Puerta INAH organiza el acceso a la zona arqueológica, al antiguo faro y a los senderos Riscos Norte y Sur, que recorren el borde costero respetando la vegetación y la geografía existente. En conjunto, el parque propone una experiencia donde patrimonio, paisaje y espacio público se cruzan continuamente, permitiendo comprenderlo como una memoria viva en permanente relación con su entorno natural.
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