Memoria Descriptiva del Proyecto
La intervención de la capilla se concibe como la transformación de un recinto existente en un espacio legible, coherente y unitario, donde la arquitectura define con claridad la organización de la zona cultual: presbiterio, nave y espacios complementarios. El estado original presentaba una estructura amplia y limpia, pero carente de jerarquías. El presbiterio ocupaba una superficie excesiva y los elementos se encontraban dispersos, dificultando la comprensión del conjunto. Un mural de Cristo resucitado, de valor artístico, se asume como punto de partida para la reorganización. A partir de él, el proyecto concentra el presbiterio y lo articula mediante una secuencia de plataformas que ordenan niveles y recorridos. El altar se sitúa al centro como pieza principal, mientras que la sede y el ambón se disponen lateralmente con proporción y equilibrio. Sobre el altar, una lámpara en forma de corona introduce un acento vertical que refuerza su centralidad. El altar existente se ajusta en proporción y, con la misma roca, se diseñan la sede y el ambón, logrando continuidad visual y unidad simbólica. El mural se enmarca mediante un muro curvo de concreto que define el fondo del presbiterio, integra mobiliario fijo y otorga espesor al límite posterior. En torno a esta pieza se estructuran circulaciones claras que conectan con una capilla para celebraciones menores y con el ámbito de la reserva eucarística. La nave se amplía y reviste en mármol, incorporando confesionarios, un nicho dedicado a San José y un espacio hagiográfico. Se prevé además el acceso a la futura sacristía y campanario. La luz natural, filtrada por vidrios cálidos, modela el espacio y prepara el conjunto para la incorporación de vitrales, mientras el diseño integral del mobiliario, ajuar litúrgico y la escultura de Nuestra Señora de Ocotlán tallada en madera de cedro, refuerzan un lenguaje unitario.
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