Memoria Descriptiva del Proyecto
Como una roca salina —halita, mineral evaporativo característico de las salinas—, Villa Pacífica emerge con la nitidez de un cristal en el desierto de Baja California Sur. Su geometría afilada se define por una ventana al cielo y una celosía de tabique rojo que rinde homenaje al oficio tradicional de las tabiqueras, actividad originada en el siglo XIX en los pueblos mineros de la región y que hoy sobrevive en pocas familias. Este elemento no solo preserva la memoria material del territorio, sino que multiplica las luces y sombras en el acceso principal, reafirmando la identidad local y la permanencia de sus oficios. Su volumetría blanca, inspirada en la pureza mineral de la halita, se inserta en un paisaje desértico protegido naturalmente de los huracanes por ligeras elevaciones orográficas, consolidándose como un refugio que busca dialogar con el ecosistema y la comunidad de Todos Santos desde una visión de sustentabilidad e identidad regional. La casa se organiza en dos niveles. En la planta baja se concentran las áreas sociales, vinculadas a una terraza que extiende el desierto hacia el interior, además de dos habitaciones orientadas al paisaje de vegetación nativa. En la planta alta se ubican el estudio y la recámara principal, concebidos para enmarcar el horizonte, las estrellas, el océano Pacífico y las montañas, estableciendo una relación íntima entre habitar y paisaje. Exteriormente, la casa se presenta como un volumen blanco y sobrio; interiormente, combina técnicas y materiales locales con elementos contemporáneos, construyendo una experiencia sensible y discreta de habitar el desierto.
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