Memoria Descriptiva del Proyecto
Casa 720° duplica el recorrido visual de 360 grados mediante un diseño que gira en torno a un patio central. Este espacio funciona como un reloj solar que registra el paso del tiempo: de día mira hacia la montaña y el volcán; de noche, hacia su interior. El proyecto se desarrolla en tres volúmenes: la vivienda principal, un estudio o casa para invitados y un cuerpo rectangular que alberga servicios. La casa principal se organiza en dos niveles. En la planta baja se ubican la estancia, comedor, cocina y recámaras, donde los muros curvos se reservan para las circulaciones, las cuales se extienden como terrazas hacia el patio y como jardines hacia el exterior. En el nivel superior, una terraza habitable funciona como un jardín elevado que extiende la relación con el paisaje. En términos de sostenibilidad, la casa recolecta agua pluvial y genera su propia electricidad mediante paneles solares, un sistema que también provee agua caliente y se complementa con pisos radiantes en las recámaras. Además, el diseño arquitectónico asegura ventilación cruzada en cada espacio. Los muros, construidos con una mezcla de tierra local y concreto, actúan como membranas entre dos ecosistemas (bosque y pradera), dos estaciones (seca y húmeda) y tres condiciones espaciales (centro, interior y exterior). Así, la arquitectura resuelve una dualidad aparentemente contradictoria: por un lado, funciona como un refugio frente a un clima radical —con variaciones térmicas de hasta 30 °C y lluvias durante la mitad del año— y, por otro, se abre lo más posible hacia el paisaje circundante. La prioridad fue garantizar mantenimiento mínimo, se utilizaron materiales honestos que resisten el clima sin necesidad de revestimientos. Construida con la tierra y el color del sitio, la casa es una estructura que cambia con las estaciones y respira junto a su entorno.
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