Memoria Descriptiva del Proyecto
Frente a un canal natural del estero, entre manglares y atardeceres cálidos, Casa Wabi se concibe como un refugio de calma y contemplación. El proyecto responde al deseo de habitar un espacio esencial, donde pocos elementos —cuidadosamente seleccionados— construyen una atmósfera serena y atemporal. La arquitectura toma como referencia la estética wabi-sabi: materiales honestos, texturas naturales y una paleta neutra basada en blancos, arenas y tierras suaves. Acabados continuos en chukum, maderas naturales y textiles ligeros aportan calidez y silencio visual, mientras la luz y el vacío se convierten en protagonistas del espacio. El acceso conduce a un área social abierta y luminosa, marcada por una doble altura acompañada de vigas de madera rústicas labradas artesanalmente. Una escalera escultórica recubierta de chukum articula el recorrido interior; su trazo fluido y la iluminación indirecta generan una experiencia casi ceremonial. En su base, esculturas de barro blanco realizadas por un artista local vinculan el proyecto con el contexto cultural. La residencia cuenta con tres recámaras con baño completo, concebidas como espacios de descanso profundo donde la luz natural y la iluminación tenue evocan una atmósfera de bienestar. Un medio baño de carácter más audaz introduce contrastes cromáticos que rompen sutilmente la neutralidad general. Hacia el canal, una terraza íntima integra jacuzzi revestido de chukum, comedor exterior y un columpio suspendido para contemplar el paisaje. El mobiliario diseñado a medida y la iluminación discreta refuerzan la sensación de autenticidad y serenidad. Más que una vivienda, Casa Wabi es un ejercicio de depuración sensorial: un refugio contemporáneo donde la sencillez se transforma en sofisticación silenciosa.
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