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Traspatio es un proyecto de comunidad. Se trata de la rehabilitación de elementos históricos e intervención contemporánea de un inmueble del siglo XIX en la calle 5 Sur en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla, convirtiéndolo de espacio abandonado a un proyecto de uso mixto cuyo programa consiste en 3 departamentos en la planta alta de la casona y espacios comerciales en su planta baja. El patio lateral y el traspatio de la casona se convierte en un espacio de uso público de entrenimiento y es donde se pertua la intervención de una caja metálica voladora para uso de espacio comercial.

Las casonas antiguas de cierto grado de nobleza, tenían un patio central, también los edificios de gobierno –es una herencia de la arquitectura colonial– pero el término de “traspatio” tenía una connotación más popular” derivado de la economía de traspatio, es decir, la señora que en esta área de la casa tenía las gallinas, donde el esposo también tenía el taller de carpintería. Este es el caso de esta casona, corresponde por ubicación en la retícula histórica a una casa de comerciantes, y donde actualmente se puede utilizar para espacio de encuentro, talleres, exposiciones, demostraciones gastronómicas.

Ser una casona de índole popular la cual esta contituida por gruesos muros limosna, más de barrio, pues tiene un patio trasero y la intervención cntemporánea sucede ahí, no en un patio central”.

“Es una extrapolación contemporánea: traer esas actividades de traspatio a este edificio que estaba abandonando cuando lo recibimos y darles otra connotación; traer todos los usos posibles de una ciudad a una pequeña parte de la ciudad en sí misma, es decir, traer todas las actividades que pueden estar en una plaza mayor: arte, gráfica, música, gastronomía, convivencia. Básicamente traer a un pequeño traspatio lo que pasa en una plaza mayor”.

La palabra sola tal vez no sirva tanto como cuando genera diálogo y así es como sea crea Traspatio, a partir de él; pero de igual forma busca generar un intercambio, tanto de ideas como de palabras, entre quienes lo habiten, con los vecinos y con la ciudad misma.

El primer diálogo es entre el pasado y el presente: las costumbres de los antiguos traspatios con las nuevas connotaciones. Pero en el espacio físico mismo se genera otro: los “muros limosna”, los originales, se mantienen junto a superficies planas y sencillas de concreto.

Al tratarse de un espacio popular por vocación pasada, del barrio y por lo mismo, los materiales que usaban son de esta índole sencillos y mudos. Ya habia sido intervenido anteriormente de forma errónea, por lo tanto se trato de rescatar el lenguaje original lo más posible. No estamos usando las grandes molduras, ni los grandes murales, ni elementos arquitectónicos que no corresponden al lenguaje histórico. Yo creo que eso habla de un respeto; se considera que es un error volver esta casa toda una concepción barroca, sin forzar discursos, cuando realmente el barrio es lo que está hablando, nos está diciendo a nuestro alrededor qué materiales y cuáles son los objetos. Como las rejas de tendido de ropa en las azoteas vecinas.
En el espacio también dialogan dos edificios: una caja contemporánea de acero y concreto (que busca emular las jaulas en los tejados donde se tiende la ropa) ubicada al fondo del espacio y el edificio antiguo, del que se mantuvo la fachada original: “realmente el usuario no se enfrenta a falsos históricos, no estamos tratando de imitar, ni engañar, sino siendo honestos, la ligereza de esta caja flotante habla de esa fragilidad con la que se debe tocar la historia, es esa forma de encajar esta intervención de forma sutil, editada, habla mucho que llego yo de una historia en la que debo de encajar pero no pisotear, debo reconocerla e incorporarla”. También se habla de que cualquier intervención actual está contenida dentro de una historia arquitectónicamente hablando de igual forma.

Algo muy importante en una época claramente viva para el Centro Histórico de Puebla en la que se están retomando espacios, reviviendo zonas e interviniendo edificios. Algunos han sido casos muy afortunados, pero otros no tanto. Y teniendo esto en consideración, Traspatio mantiene un respeto constante, no sólo hacia adentro, sino también hacia afuera.

El concepto de puertas abiertas es otro esencial del proyecto, para que todo mundo que pase pueda ver ese patio en el que buscan que todo ocurra. “Que entres a un patio y haya una mesa donde sentarse, donde disfrutar un helado; pasa mucho con el parque de enfrente, que tiene unas actividades similares a las que va a tener este espacio, porque el domingo se pone un tianguis, entonces si tú observas, lo que pasa en el zócalo, en el parque, aquí es exactamente lo mismo”.

¿Por qué? “Porque así nacieron este tipo de espacios. Los centros prehispánicos en su origen eran centros de intercambio y ésta es una casa para todos, es un lugar de intercambio. Incluso cuando se mudan los centros prehispánicos a los centros coloniales, siguen siendo lugares de intercambio, de trueque, de hablar, de contemplar, de comprar, de asistir a un evento. Yo creo que iría en contra de la vocación de un centro urbano, histórico, colonial, contemporáneo cerrar las puertas al disfrute de estos espacios”.

Estas puertas se abrirán para “mostrarle a la gente la historia, que podemos convivir y podemos estar. Mostrar la historia y que los espacios buenos pueden y deben ser para todos”.

MX112
Nombre de la obra: Traspatio
Clasificación: L.1 Oficinas
Año: XVI BNAMX
Estado: Puebla
Autoría del proyecto: Arq. Susana López González
Despacho: RED Arquitectos
Colegio: Colegio de Arquitectos del Estado de Veracruz Córdoba y Orizaba AC
Fotografía: Miguel Angel Calanchini

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