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Memoria Descriptiva

Durante la primera visita al sitio, fue patente la premisa compartida por el equipo: ‘el bosque no debía ser tocado’. El nuevo parque y centro comunitario tendría que asumir la naturaleza como un escenario donde la arquitectura simplemente desempeña un rol complementario al bosque nuboso obsequiado por el tiempo y la naturaleza.

Así, la disposición general del bosque y su vegetación endémica serían completamente preservadas. Trazando senderos pavimentados a partir de las brechas caminadas a lo largo de las décadas, para converger en un conjunto de pabellones emplazados entre los claros preexistentes al interior del bosque. Estructuras que navegan la topografía como dunas bajo el dosel arbóreo para albergar cuatro salones multiusos, baños públicos, e instalaciones administrativas. Como centros comunitarios y educativos, cada edificio puede albergar desde actividades culturales, talleres medioambientales, clases deportivas, y hasta congregaciones vecinales; fomentando un sentido de participación comunitaria arraigada en la ecología del bosque.

Cada pabellón fue elevado para proteger el espacio interior de posibles inundaciones durante la temporada de monzones, y simultáneamente permitir el crecimiento continuo de la vegetación y el cruce de la fauna local. Debajo, se aprovechó la inclinación natural del terreno para recolectar, filtrar y almacenar el agua de lluvia en una serie de cisternas subterráneas. Embalses renovables que garantizan la autosuficiencia hídrica de los baños públicos, y valiosa fuente de riego en caso de presentarse una temporada de estiaje inusualmente larga.

Finalmente, su fachada —compuesta de tejas de terracota entintada de negro— fue pensada como una cubierta transpirable. Permitiendo la continua ventilación cruzada y una visibilidad ideal que brinda privacidad a las actividades alojadas al interior, sin comprometer la seguridad debido a su permeabilidad. Durante la noche, los pabellones se convierten en grandes faroles que dan la bienvenida a los peatones nocturnos, en una multiplicidad de texturas, sombras y luz.

XVIII-067
Nombre de la obra: Bosque Ferrocarrilero
Clasificación: D1. Arquitectura de Paisaje, Parques y Plazas
XVIII BNAMX
Ubicación:
Veracruz
Autoría del proyecto: Aisha Arely Ballesteros Farfan , Javier Sánchez Corral
Despacho: https://www.jsa.com.mx/
Colegio: Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México AC
Fotografía: Zaickz Moz y SEDATU
Integrantes del equipo de diseño: Benedikt Fahlbusch, Jorge González, Juan Pedro López, Israel Álvarez, Mariana Tello, Juan Pablo Acosta, Lilia Malfavón, Israel Silva, Alejandra de la Vega, Nallely Quiñones

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