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El restaurante se localiza sobre la Av. Paseo de las Palmas, en la Ciudad de México.
Al llegar a la Plaza, lo primero que se aprecia es una fachada escultórica formada por dos piezas monolíticas que se enfrentan sin tocarse, la primera de vidrio negro brillante y la segunda de granito gris opaco.

Al entrar, encontramos un túnel tenuemente iluminado; del lado izquierdo hay una cortina plateada semitransparente que transforma el material, del lado derecho vidrio negro flota sobre una tenue línea de luz. Este túnel remata con una celosía de botellas que vestibula e indica la circulación.

Continuando encontramos a la derecha la cocina, cuyos muros son una continuación del cristal negro de la fachada principal con dos aperturas, una de acceso y otra de salida, ambas con un revestimiento de latón pulido. En ellas no hay ninguna clase de iluminación directa y sólo reciben la luz que se filtra a través de las puertas de cristal de la cocina. Por la naturaleza del latón, los dos túneles brillan en un dorado intenso que se transforma dependiendo del ángulo desde el que se vean.

Al entrar al salón principal, rematamos con un muro de espejos inclinados y flotados sobre hoja de oro iluminada, que a través de sus reflejos compensa y equilibra la longitud del salón. A lo largo de este muro, descansan cuatro butacas de piel color miel que fueron moduladas en paralelo con los espejos, y mediante el uso de divisiones de madera, en las que brilla un cristal prismático iluminado; éste les da un toque vivaz y de privacidad. Sobre las mesas, una luminaria de cristal refuerza la intimidad.

En el extremo izquierdo del salón, una puerta de vidrio negro se esconde en los muros de granito laterales. Al abrirse aparece un salón privado que puede integrarse o aislarse completamente del principal. Frente a este acceso se repite la cortina plateada que da privacidad e intimidad a los usuarios del privado. En el otro extremo se encuentra un muro de cristal corredizo que comunica y puede integrar al salón principal con la terraza-bar, parcialmente oculto por la cortina plateada que da intimidad y privacidad.

El primero de ellos es independiente con acceso propio, discreto y resguardado; desde su interior puede verse la cava de vinos contigua, con lo que se ambienta y refuerza la sensación de amplitud; una imagen simulando una larga ventana con un paisaje exterior es retroiluminada para dar vida al salón.

El segundo de ellos es un espacio circular, donde su mesa está coronada por una cúpula forrada en hoja de oro, que favorece la sensación de altura. Aquí los comensales aprecian claramente los platillos que se les ofrecen mientras sus caras son tenue y suavemente iluminadas.

En la terraza el lenguaje arquitectónico evoluciona y se vuelve de exterior, enredaderas retroiluminadas suben por el muro y se mezclan con la estructura del techo. Enfrente de ellas un mural dorado con motivos orgánicos sirve de respaldo a un espejo corrido, nos recuerda el interior, pero transformado.

MX161
Nombre de la obra: Restaurante KO MA
Clasificación: I.2 Servicios
Año: XVI BNAMX
Estado: Ciudad de México
Autoría del proyecto: Arq. Ricardo Warman Martínez
Despacho: RIWA Arquitectura
Fotografía: Jaime Navarro

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